En Inglaterra, Henry VIII pasó las primeras leyes referentes a la bancarrota en 1542. En Estados Unidos las primeras leyes referentes a la bancarrota fueron pasadas en 1800, pero fueron más que nada respuestas temporales a situaciones económicas problemáticas.
Luego de la gran depresión de 1929 se pasaron los Acts de 1933 y 1934, con la intención de darle al deudor un nuevo comienzo como tal.
En 1979, tomo efecto la reforma de la ley de bancarrota de 1978, la cual continua siendo la ley federal que gobierna todos los cass de bancarrota hoy en día. Se introdujo el robusto capitulo 11 para empresas, el cual remplazó el capitulo X, XI y XIII que habían sido creados en 1898. De manera similar se introdujo la bancarrota personal más robusta, el capitulo 13, el cual remplazo el antiguo capitulo XIII. Esta reforma facilito la aplicación a bancarrota, y re-estructuración de deudas tanto para empresas e individuos.
La ley de bancarrota, como la mayoría de leyes, continua siendo perfeccionada o adaptada a los tiempos que vivimos, por ejemplo, en 1994 el presidente Bill Clinton firmó la reforma del año 1994 (Public Law 103-394), y en 2005 el presidente George Bush firmó el BAPCA haciéndola efectivamente una ley de prevención de abuso de bancarrota y protección al consumidor.